Sí, sé mentir y lo hice muchas veces... pero era verdad que te quería. Cerrá bien cuando te vayas.

13 de agosto de 2011

El olvido esta lleno de memorias, de recuerdos...

Es la típica, uno intenta hacerse el fuerte, el "Yo todo lo puedo, todo lo soporto". Pero al final, terminás engañándote a vos mismo, llegás a un laberinto de preguntas y respuestas que te hacen pensar cómo llegaste hasta esa situación. Por más de que intentes de alguna manera, "borrar" (nota: digo borrar pero sería mejor "olvidar", aunque obviamente y por naturaleza, uno no puede andar descartando recuerdos así como así) todo lo que te lastima y te duele, aquello forma parte de vos, y no lo vas a poder modificar. Eso no quiere decir, que cuando lo rememores sea un sufrimiento hacerlo, está bueno ver todo desde otra manera, aunque cueste. Olvidamos porque queremos, porque así lo sentimos, porque nos llena de angustia, de tristeza, porque nos moviliza por dentro pero le damos la espalda como a tantas situaciones de nuestra vida. Olvidamos momentos, personas, recuerdos. Olvidamos a veces, queriendo y con ganas, y otras sólo sin querer. Olvidamos porque nos mantenemos firmes en esa teoría de que si lo logramos, somos más fuertes, somos mejores. Eso sí: sino olvidamos, utilizamos el olvido y lo manipulamos a nuestro antojo. Orgullo. "Si yo ya lo olvidé..." Vamos, a otro lado con ese cuento. ¿No es más fácil dejar que el olvido no se convierta en una carga?



El olvido está lleno de memoria.