Sí, sé mentir y lo hice muchas veces... pero era verdad que te quería. Cerrá bien cuando te vayas.

17 de agosto de 2011

Esperá.


Esperás que llegue mi alegría, después de un día repleto de mal humor.
Esperás que descanse, que viva, que nunca pare de soñar.
Me esperás.
Esperás para verme, esperás mis horarios,
esperás cada charla larguísima que no termina nunca.
Me esperás.
Esperás mis carcajadas,
esperás mis lágrimas que enseguida toman esencia a melancolía.
Esperás que actúe e interprete a mis tantas locuras encima.
Me esperás.
Esperás que nuestras miradas hablen,
esperás ese abrazo que tarda en llegar y, sin embargo, seguís siendo paciente.
Esperás que aparezca mi calma y que no me tome todo con tanto problema.
Me esperás.
Esperás a mi drama interno y a mis caprichos temporales.
Esperás que cada encuentro sea único y que el destino nos mantenga unidos.
Me esperás.
Me esperás siempre y tanto, que me sorprendo de tu capacidad para quererme de esta manera.