Sí, sé mentir y lo hice muchas veces... pero era verdad que te quería. Cerrá bien cuando te vayas.

21 de septiembre de 2011

Una vida paralela.

Ella, sentada sobre el frío piso en medio de su habitación, no sabe lo que quiere, no sabe lo que espera, lo que tiene, lo que siente, lo que pasa por su cabeza en ese instante en el que nada la convence. Siente a su corazón dar vueltas, miles de ideas aparecen de repente y no encuentra respuestas a sus miles de preguntas. ¿Cómo llegó hasta acá? Si hasta hace poco había sido partícipe de una vida paralela, la cual no se parecía en nada a la que ahora tiene.
Su llanto y su tristeza no son suficientes, sus pensamientos cambian constantemente. Se abraza a la almohada, siente el perfume que ella misma siente todas las noches cuando se va a acostar. Respira profundo. Se calma. Puede percibir como sus latidos van disminuyendo, como poco a poco caen las lágrimas y se vuelve otra. Otra que no quiere ser, o quizás si. Otra que la convierte en su enemiga. Otra que la domina y no la deja ser. Pero, ¿cuál es la verdadera? ¿Cuál es la sincera, la transparente, la que no oculta nada? Si al final de cuentas, todos tenemos varios secretos, distintas demostraciones de nosotros mismos. Se juega en su interior una interminable lucha para encontrar a la triunfadora.

¿Perfección?


El no es perfecto. Yo tampoco lo soy, y nosotros dos nunca seremos perfectos. Pero si el puede hacerme reír al menos una vez, me hace pensar dos veces, si admite ser humano y cometer errores, no lo dejare ir y le daré lo mejor de mi. El no va a recitarme poesía, no está pensando en mi en todo momento, pero me dará una parte de el que sabe que podría romper. No lo lastimare, no lo cambiare, y no esperaré de el más de lo que puede darme. No analizare. Sonreiré cuando me haga feliz, gritare cuando me haga enojar y  lo extrañare cuando no esté. Amaré con todo mi ser cuando reciba su amor. Porque no existen los chicos perfectos, pero siempre habrá una chico que es perfecto para mi..



No te tengo, no lo tengo, por un tiempo.

No cuento los dias que hace que lo conoci, tampoco puedo explicar todo lo que me ha hecho sentir desde entonces, y tampoco puedo explicar lo que siento ahora que ya no lo tengo.